Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de diciembre de 2016

Caminantes de sueños

Habían pasado un par de días desde que me había hecho el tatuaje, la parte ya no estaba tan roja ni hinchada pero aun ardía un poco cuando alguna prenda la rozaba más de lo normal, algo que era inevitable. El enorme dragón de miles de colores decoraba parte de mi hombre izquierdo y espalda sosteniendo una pequeña esfera entre las garras de color negro con un pequeño círculo incompleto rodeado por nueve pequeñas llamas azules.
Terra Racfille, una amiga, portaba el suyo con orgullo. Sinceramente a ella se le veía estupendo en aquel cuello largo y estilizado. No había razón para sentir rechazo, además el suyo era más pequeño, minúsculo a comparación del mío.
Me solté el camisón dejándole caer hasta cubrir mi espalda y me aleje del espejo.
Sabía que él me odiaba y hacerme pasar por ese dolor había sido su forma de demostrarlo, lo importante no era el tamaño del tatuaje si no lo que este iba a ocultar. Nuestro rango.
Había estado furioso cuando había pasado la prueba y se había dado a conocer que poseía nueve llamas, sin razón alguna creía yo. Tal vez si hubiesen sido las doce.
—Beatrice, todos ya se encuentran en el desayuno.
Esa voz fría me hizo salir de mis pensamientos y observe la puerta sin pestañear.
—Enseguida bajo—dije aunque no había necesidad de ello porque sabía que el ya no estaba tras de esa puerta.
Terra se encontraba sentada en la tercera mesa y al entrar me hizo energéticas señas con su mano enguantada.


sábado, 2 de agosto de 2014

Nova

Cyril Baxendale paso su uña por la superficie de vidrio de la que estaba hecha la ventana. Provocando un pequeño crujido que hizo fruncir el ceño a la mujer sentada en la mesa en el centro de aquel cuarto lujoso.
Oriana se cruzo de brazos soltando un suspiro de fastidio, ver en ese estado taciturno al hombre que la había creado era patético.
— Bien, encárgate de todo Oriana.
Le escucho decir a lo que ella asintió y se levanto elegante mientras se dirigía a la puerta, no sin antes darle otra mirada conocedora a su amo. De nuevo pensando en esa...

Sender Elk miro con ternura a la pequeña Paprika mientras la arropaba con la suave manta amarilla. La pequeña había dejado de llorar ahora y se había quedado profundamente dormida.
Se dejo caer en el sillón marrón mullido y se peino hacia atrás los mechones negros, frustrado. Habían encontrado a la pequeña hacia apenas cuatro meses pero aun así seguía llorando y preguntando por su madre, lo cual era algo incomodo. Nunca había sabido cómo tratar con niños pequeños y ahora no era el mejor momento de aprender eso era seguro.

Maggie se peino los rizos rojos mientras se miraba arrobada en el espejo. Eran tan parecidas, de todas ella lo era más y eso en vez de agradar a Cyril le hacia aborrecerla por sobre todas. Algo que no la molestaba por completo, ella no quería ser copia ni sustituto de nadie, menos de su madre.
Cyril les había creado tratando de llenar el vacío que la original había dejado pero era imposible, incluso ella siendo una existencia sintética se había dado cuenta en cuanto los flashes comenzaron a llenarle de recuerdo de la antigua. Eso también lo había mantenido en secreto, tener pensamientos y recuerdos de la original era algo que Cyril no debía saber como ella había dicho.
"Si no el te diseccionara para llegar a ellos..." había oído esa voz advirtiéndole en sus sueños. Algo que también debía mantener en secreto, no se suponía que ella debía soñar.

Cyril miro fijamente a René cuando entro a la sala. Vestía como siempre un traje de látex color negro y llevaba una severa trenza atrapando en ella sus rizos marrones, algo que agradecía ya que la tentación de arrancársela desde el cuero cabelludo comenzaba a ser abrumador. Carraspeo y giro la mirada hacia la puerta de caoba adornada con flores. Tenía que calmarse.
— Cual quiere que sea el mensaje, amo— hablo René mirándole fijamente sin ninguna emoción en sus ojos.
Cyril se aflojo la corbata y sonrió volviendo la mirada hacia el pedazo de piel que descansaba el la charola sobre la mesa circular.
 — Sender Elk— comenzó Cyril con voz plana y acera— todos los tuyos morirán, pedirás perdón a ellos y te arrodillaras ante mi rogando por tu patética vida. Pedirás perdón a ella... y morirás.
René asintió y repitió nuevamente las palabras, sosteniendo el pedazo de piel entre sus finos dedos. Cuando hubo terminado paso a mirar a su amo esperando su aprobación, Cyril solo asintió y ella salió de la habitación. Ahora podía morir feliz...

Sender todavía se encontraba velando el sueño de la pequeña Paprika cuando un fuerte golpe en la puerta sonó. Rápidamente se puso en pie y camino hasta ella tomando fuertemente el pomo, listo para censurar a quien molestaba a esas horas. Algo que no dijo al ver quien le llamaba.
— Señor, ha regresado...
Northcott sabía que solo debía decir aquello para que su señor Elk supiese sobre que hablaba y no lo decepciono. Rápidamente se quito de su camino para dejarle pasar, tratando penosamente de igualar sus agitadas zancadas.
Sender abrió de golpe la puerta, observando el pequeño círculo de personas que ya se encontraban ahí las cuales al ver le alejaron un poco dejándole ver lo que quedaba de uno de sus soldados.
Ese no era un estado lamentable, era lo que le seguía pensó tratando de controlar los temblores que comenzaban a dominar su mano izquierda. No había duda de que la enfermiza mente de Baxendale estaba tras de este sadismo.
— No debí haberle mandado— se lamento en un susurro sin saber cómo tratar las heridas de su amigo y guerrero.
— No se culpe, mi señor. Parecía una buena opción en el momento que fue planteada— acertó a decir Northcott evitando mirar lo que quedaba del cuerpo.
Los demás permanecieron en silencio, sin culparle. Algo que agradecía aunque era inmerecido.
Un gorgoje y todos los presentes centraron su atención en el cuerpo, inclusive Northcott.
"Sender Elk...  “escucho la voz sin vida del que alguna vez fue Thompson " todos los tuyos morirán, pedirás perdón a ellos y te arrodillaras ante mi rogando por tu patética vida. Pedirás perdón a ella... y morirás”

Paprika suspiro satisfecha, acomodándose entre las sabanas con una sonrisa en los labios.

Oriana entro en la sala blanca, tal como esperaba Cyril ya no estaba ahí. Sonrió y se cruzo de brazos observando arrogante la puerta de caoba con adornos florales, sabiendo que lo que quedaba de "esa" se encontraba ahí adentro. Se acerco altanera pero cautelosa sabiendo que Cyril podía regresar en cualquier momento.
— Que tienes de especial— gruño frente a la puerta.

Maggie dejo el peine y soltó un suspiro al escuchar los pasos que se acercaban. Lista para quien llamase a su puerta ella abrió, sorprendiéndose de ver a René,
René era hermosa, alta, con rizos marrones y unos fieros ojos color plata. Era sorprendente como podía ocultar su fuerza de voluntad a su propio creador haciéndole creer que solo era una marioneta. Bueno, en realidad lo era solo que Cyril no movía los hilos.
 — René, parece que te has encariñado con eso— dijo Maggie cerrando la puerta tras de echa mientras apuntaba al pedazo de piel.
René negó.
— E olvidado tirarlo— dijo René observando eso entre sus dedos.
— Si quieres usarlo de adorno ve mejor a por orejas y hazte un collar— agrego Maggie burlona, a lo que René volvió a negar.


— Que haces aquí, Oriana.
Oriana tembló ante la furia que trasportaban esas palabras aceradas y frías. Lentamente giro para encontrase con Cyril y sorprendentemente con la pequeña Red.
— Cs, parece que se ha acercado para espiar a la original amo— dijo Red burlona acercándose a una de las cómodas sillas acojinadas trepándose en ella.
— Porque razón aria algo así, no es productivo espiar a un muerto, ni mucho menos conservarle—farfullo indignada guardando silencio al instante por su imprudencia.
Cyril no retiro en ningún momento la mirada asesina de sobre ella, mientras comenzaba a pensar que debía desacere de alguna de sus pequeñas hijas.
— Cuidado con lo que tu lengua bífida suelta, Oriana. Ya que tampoco hay una razón ahora para que yo te conserve.
Ante eso Oriana camino hasta la salida siendo seguida por Cyril.

"Para mi es sin duda divertido..." dijo una voz dentro del cuarto, escuchándose al instante una risa ronca.
"Para ti todo lo es, hermano"

Ella se encontraba observando por la ventana de vidrio el lúgubre paisaje, sin flores ni siquiera una pequeña mancha verde. El causante era Cyril, su hermano.

viernes, 8 de julio de 2011

Sombras al anochecer

El sol o por lo menos algunos cuantos rayos molestos entraban como siempre por las rendijas de la verde persiana. Salí de la cama lentamente adormilada aun y bostezando varias veces. Cuando lo vi… el pequeño rastro de lodo en el piso de mi dormitorio que comenzaba desde la ventana hasta a un lado de mi cama. No me preocupaba mucho tenia mis sospechas de quien era el culpable de dicho rastro, me acerque a la ventana y la abrí para dejar correr el fresco aire. Y aquel repugnante hedor llego, el típico olor a muerto… sentí que las comisuras de mis labios se curvaban hacia arriba señal de una sonrisa, una muy tenebrosa que hasta yo odio mostrar en público. Me gire y me acerque al espejo del peinador observándome atentamente el cuello, buscando cualquier marca sospechosa. No había ninguna.  Suspire. Por lo menos tenía la certeza de que él se podía controlar pero, aun así no sabía cuál era la razón de sus visitas nocturnas… Aparte de eso yo nunca me había sentido y no me siento actualmente atraída por los vampiros. Mucho menos por él.
Observe nuevamente el rastro de lodo el cual ya se estaba endureciendo en el piso de mosaicos beige, había sido muy tonto al dejar su rastro. Sonreí nuevamente, pues después de todo mis sospechas quedaban claras, alguien entraba a mi habitación en la noche para espiarme… dormida. Sentí un leve escalofrió, ser observada por un muerto repugnante mientras duermo, algo horrible. Salí de mi habitación en estado de alerta… los vampiros tienen esa extraña costumbre o habilidad de aparecer de la nada. La casa estaba vacía, me acerque al frigorífico y tome la nota pegada en el:
 Fenris:
Salimos urgentes por causa del trabajo. Hay comida en el microondas.
Desafortunadamente no sabemos a qué horas estaremos en la casa.
No llegues TARDE… te queremos.                                                                                                                                                                                                                                                                                          Papaíto y Mamaíta
Asentí para mi misma. Observe el reloj de la cocina y me alarme al comprobar que ya era tarde, corrí hasta mi habitación dejando un rastro de prendas en el camino. Abrí la regadera y me bañe rápidamente… tome lo primero que encontré para vestirme mientras tomaba mi bolso de la sala y una barra energética de cereales. Cerré la puerta y corrí hasta la parada del autobús cuando vi al vampiro espía.
Ricardo Bossa-nova. Alto, con los hombros anchos característicos de los hombres… o por lo menos de algunos, con el cabello largo y de color negro azulado, si azulado… o por lo menos cuando los rayos del sol deciden revelarlo. Con grandes ojos felinos color ámbar, penetrantes y crueles, ojos que supuse se tornarían color carmesí como los de muchos otro. Y si he dicho los rayos del sol, este vampiro en cuestión al igual que algunos otros puede estar bajo los rayos del sol sin miedo a convertirse en ceniza. El vampiro estaba en la parada viendo en mi dirección, contuve las estúpidas ganar de girarme para comprobar si no observaba a alguien más tras de mí. Acelere el paso y llegue a su lado rápidamente. Por lo que se, los vampiros de la… realeza, es una forma de decirlo… aquellos originales que nacieron siendo vampiros, son inmunes al sol. Con los siglos de vida que llevo sé que la jerarquía vampírica tiene muchas ramas genealógicas por así decirlo. Y este era sin duda uno de los más privilegiados… así que porque rayos vive en Luisiana? Y no en nueva Orleans como la mayoría?... difícil de saber más de contestar.
Nunca he hablado más de 10 minutos con él, solo cuando sus padres comen con los míos… y no, sus padres no son vampiros. Bueno tampoco son sus padres biológicos por qué bueno hace 4 años el apareció y utilizo su glamour como le llama Charlaine Harris, en la pareja Bossa-nova y en todos absolutamente todos los conocidos habidos y por haber asiéndoles creer que es su hijo de siempre, lo que deja entre ver el increíble poder que posee algo que por supuesto en mí no funciona, así que se la verdad. Sonreí al ver que me observaba y trate de evitar dar saltos y fruncir el ceño al sentir los leves pellizcos en el cuerpo signo de que sin duda trataba de influenciar en mí con su glamour.
Aparte la mirada y la tensa sonrisa al ver que se acercaba (afortunadamente) el autobús. Paro y subí rápidamente sentándome hasta el fondo. No suelo juntarme con los humanos, de hecho trato de estar lo más apartada físicamente incluso de mis padres, y no digo humanos como si me sintiera un ser superior ni mucho menos, simplemente no soy humana… y si por algún motivo uno se acercara demasiado a mí sin duda le pasaría algo desagradable. Esa supongo es mi discapacidad.
Ignore la mirada penetrante de Ricardo o por lo menos puedo decir orgullosamente que trate, seguía mirándome como si me contase las pecas, si tuviera pecas claro está, algo que molesto a la chica junto a él, algo que me irrito a mí. Sospechaba algo sobre mí, tal vez que sabía su verdad… incluso parecía hacer especulaciones al respecto. Débil, me sentía débil. El autobús pasó junto al panteón local y decidí que hoy saldría a alimentarme sin demora, pues parecía a ver algo de movimiento.
-Bajen todos, rápido- chillo el delgado conductor una vez que estuvimos frente a la parada del instituto.
Todos se arremolinaron frente a mí y fue cuando les puse mayor atención o por lo menos a sus cuellos, dos chicas frente a mi tenían marcas lo supe enseguida. Una ocultaba torpemente la herida con un cuello alto y otra con un curita… la cual se había despegado de un extremo mostrando los 2 pequeños puntos rojos. Aunque no eran visibles para el ojo humano común lo eran para mí y sin duda para Ricardo en cual sonrió de forma tensa y le pego correctamente el curita a la chica la cual le agradeció con una repugnante sonrisa lasciva. Ricardo debió observar la mueca que hacia una servidora pues la sonrisa desapareció al instante y en cambio mostro un rostro serio y cruel para los que saben mirar más allá de un rostro estético. Aparte la mirada y apresure a salir empujando, no importaba. Al estar fuera del apretado autobús pude respirar tranquila.
-Estas bien… Fenris- escuche tras de mi la clara y serena voz. Por supuesto no tuve que girar para saber quién era pero aun así lo hice, sabiendo que era una mala idea
-Si… eh, Ricardo… como has estado? - dije sonriendo.
El solo se limitó a mirarme directamente a los ojos, sin duda buscando la verdad sobre mi… por suerte ya no intento usar su poder.
-No es obligación preguntar por algo que sinceramente no te interesa- dijo sin deshacer la sonrisa
-Oh… me quitas un peso de encima y me ahorras saliva futura, tanto te preocupo- dije tratando de hacer notar más la “mala leche” con la que hablaba
-Como sabias que el sarcasmo es lo que me pone a cien, tanto te gusto- así que sabía regresarla
Ignore el comentario y gire rápidamente… el olor era insoportable, ya sé que debería estar a acostumbrada pues he vivido muchos siglos y he conocido montones de vampiros pero este…Ricardo parecía darse cuenta y parecía hacerlo a propósito… aumentar el alcance de su fuerza y por ende su hedor cuando yo estaba cerca. Sin saber por qué me gire y lo tome del brazo, sin duda si hubiese sido un humano se lo hubiese roto… hasta el noto mi fuerza. Sonriendo triunfante.
                -No te me acerques de nuevo… o te matare.
-Aunque me digas eso no dejare de hacerlo… te tengo en la mira… querida, Fenris- dijo con el tono de voz serio y una sonrisa falsa característica de los que no tienen humanidad, mostrando un poco de los afilados colmillos.
Solté su brazo y decidí que lo mejor era ignorarlo así que me gire y camine rápidamente para alejarme de él. Me tenía en la mira… sabia más o menos que significaba eso pero no quería ni pensar en ello y sinceramente no se me antojaba tener esa atención de un vampiro. Ya sabía cómo podían resultar las cosas… y no tenía final feliz.
2
Al anochecer aún no había vuelto a casa y me fui directamente al cementerio. Entre saltando la gran barda, mientras me dirigía por los caminos que separan lapidas de lapidas. Afortunadamente no me había equivocado y había una buena cantidad de energía la cual comencé a devorar lentamente sintiéndome sin duda con más fuerza. Había algo que me preocupaba; Las dos chicas mordidas. Hace mucho que había roto mis lasos con el clan vampírico… pero estos y los otros tantos clanes habían hecho esa promesa de no dañar a los frágiles; Los humanos. Incluso los pocos que había en aquel entonces como yo… habían jurado solemnemente aquello. Pero como dicen las promesas se hacen justamente para romperlas. Y desde ese entonces había habido números accidentes por parte de todos los que juraron no hacer daño y terminaban haciéndolo incluso yo… de lo que no estoy orgullosa. Termine de tomar la energía del cementerio y me prepare para ir a casa cuando escuche pasos tras de mi.
-Que haces aquí.
Escuche una voz masculina tras de mí y gire lentamente sin dejar mi estado de alerta a cualquier amenaza. Cuando el dueño de aquella nítida voz estuvo en mi campo de visión de algún modo me tranquilice un poco aunque no por completo, claro. Cyrus Langford. Era imposible no saber el nombre de aquel chico. Alto, varonil, atlético… con un espeso y enmarañado cabello castaño dorado y con grandes ojos azul grisáceo además de perturbadores. Un espécimen perfecto a no ser porque como dicen es el más peligroso de la escuela…con él es con quien no te querrías quedar en una isla.
-Y bien que haces aquí- dijo nuevamente. En la mano izquierda traía un cigarro a medio fumar y con la mano libre se peinaba el cabello.
-Solo doy un paseo- conteste estirando las piernas y brazos con una sonrisa inocente.
-No será que…- dijo pausando mientras su rastro se contraía en lo que parecía una sonrisa- eres de las que les gusta tener sexo con cadáveres…
Lo mire mejor y sonreí. Eso era ingenioso…enfermo pero ingenioso al fin. Y por alguna razón no pude evitar que me simpatizara. Negué con la cabeza y suspire.
                -No, no lo creo… si me gustara algo así lo sabría. Incluso quedaría olvidado teniendo aun chico como tú frente a mí.
A el pareció gustarle la respuesta y dio una fumada del cigarro mientras me sonreía de manera sensual. Le regrese la sonrisa es lo mejor que podía hacer. Entonces me sentí mareada y como si me taladraran la cabeza, medio confundida voltee a verlo y el seguido tranquilo fumando su cigarro con la mirada clavada en mi con gran intensidad. Me estaba haciendo algo, no sabía que pero podía sentirlo en mi cabeza como si tratara de entrar.

martes, 26 de abril de 2011

AS

Acto1: COMIENZO
Era raro que lloviera en ese lugar, en esa temporada pero, al parecer por el diluvio que se estaba presentando fuera no imposible. La casa verde por suerte soportaría. El gran lago que se había convertido en un charco insignificante volvería a su orgulloso tamaño y los arboles florecerían nuevamente. Sin duda Aurora Ravenhurst disfrutaría de una deliciosa merienda acompañada del sonido armonioso de las enormes gotas de lluvia. Aurora observaba desde la ventana los charcos que ya se comenzaba a formar.
-Hija sigues ahí?-Se escuchó desde el otro lado de la bocina del teléfono.
-Ooh, si lo siento madre-sonrió-me distraje por un momento.
-Seguro que no vendrás?, es una verdadera pena.
-Madre, sé que es importante para ti que vaya. Créeme estoy segura.
-Bueno, bueno lo intente-se escuchó un suspiro de resignación-es una lástima. Mandaré tus saludos a tus hermanos. Y si es tan peligroso, no salgas.
-No, no saldré no se preocupe madre-sonrió-tengo todo lo que necesito. Si, cuídense.
Colgó el teléfono y se giró hacia la ventana, era tan hermoso el paisaje que aquel tranquilo lugar ofrecía. Volteó hacia la mesa y sonrió burlonamente.
-Sí, tengo todo lo que necesito-susurro sin deshacer la sonrisa de su rostro. Se acercó lentamente a la mesa. En ella se encontraba el cuerpo de un hombre desnudo. Amordazado, amarrado de pies y manos y además con algunos rasguños y varios golpes.
-No me había olvidado de usted, guapo.
Tomo el cuchillo y lo paso por el vientre desnudo del hombre, el cual a su vez comenzó a moverse intentando zafarse sin éxito, mientras lo miraba a los ojos y le acariciaba la mejilla.
-Debe de preguntarse por que hago esto la razón, cierto? Bueno podría decirle alguna historia convincente, inventarme algo pero no hay nada más que simple placer.
Ejerció presión al cuchillo cortando el torso del sujeto, el cual comenzó a moverse desesperadamente mientras la sangre corría de la herida hasta caer a la mesa. Aurora se regocijo ante la reacción del hombre, tomo el cuchillo y jugo con el mientras decidía que otro lugar cortar. Su mirada se detuvo en la entrepierna y sonrió.
-Es bobo preguntar, pero le gustaría que le cortara ya sabe… ahí?.
Acerco su mano al vientre del hombre y comenzó a bajar hasta la entrepierna con una sonrisa maliciosa en el rostro.
-Es broma-dijo con una sonrisa Aurora-le quitare esto quiero que conteste.
Paso las manos por el rostro de hombre y le quito la mordaza.
-Estás loca maldita perra!!!- grito el furioso.
-Cree?, tal vez tenga razón.
-Suéltame-le ordeno el-me soltaras.
Ella giro y observo por la ventana unos segundos.
-No-contesto- no te soltare, te matare y tirare tu cuerpo en algún sitio donde seguro lo encontraran dentro de tanto tiempo que nadie sabrá quien eres o quien eras-sonrió-tu familia, no querrá saber de ti, tus hijas no te recordaran y si lo hacen crecerán sintiendo odio por el hombre que golpeaba a su madre hasta dejarla inconsciente. Así que como te sientes ahora que sabes que vas a morir?.
-Maldita-grito nuevamente el.
Aurora tomo el cuchillo y se lo encajo en el estómago.
-Vi la camioneta de él, hace varios minutos fuera. Me hubiese gustado jugar más pero puede que este mi otra víctima afuera.
Aurora tomo la tetera con agua caliente y la sirvió en su taza favorita de color verde, colocándole después una bolsita de manzanilla. Había una gran mancha roja en la mesa y varias gotas en el suelo. Tomo un paño y lo mojo con agua y comenzó a tallar la mancha e hizo lo mismo con las pequeñas gotas del suelo. Termino y paso la mano por su frente mientras soltaba un suspiro de satisfacción. Dejo el paño y tomo la taza dándole un sorbo. No tardaría en llegar.

Se incorporo soltando un leve gemido de dolor. "Maldito arbol" penso mientras se llevaba la mano a la nuca, sintiendo algo espeso y caliente. Sangre sin duda intento visualizar algo lo que fuera para recuperar la vista, se encontraba mareado, adolorido y hambriento. Se desabrocho el cinturon de seguridad y abrio los botones uno a uno con movimientos torpes, observo el enorme ematoma nada estetico que empezaba cerca del hombro y terminaba por la cadera. La inequivocada prueba de que habia usado cinturon sino tal vez y solo tal vez hubiese salido volando por la ventana. Cerro los ojos varias veces y se llevo la mano la frete para frotarla avidamente, tratando de alejar el mareo, afortunadamente cedio ahora solo contaba con dolor y hambre. Intento estirarse y al instante sintio pequeñas punsadas en todo el cuerpo.
Miro a ambos lados, ningun alma se atreveria a salir con un clima asi, llovia a cantaros desde muy temprano.
Recordo entonces una pequeña casa verde que habia dejado un poco mas atras, ni hablar caminaria hasta ahi.

Afortunadamente no se habia equivocado, ahi estaba la casa verde, camino hasta ella tratando de no resbalarce con los charcos con el lodo, subio las escaleras y suspiro con tono cansado

lunes, 22 de noviembre de 2010

Me levante de manera precipitada, no sabia donde me encontraba  inspeccione el lugar  y no tarde en darme cuenta de que me encontraba en mi habitación… la verdad no importaba donde me encontrara nada cambiaria mi meta de momento era terminar con la existencia de ese sujeto.

La pagina de mi AMO ya tenia muchas visitas por lo tanto el mensaje se habia mandado cientos si no es que miles de veces, y los que ignoraban mandar aquel mensaje debian de pagar un precio que aunque exagerado era el deseo de mi AMO