Acto1: COMIENZO
Era raro que lloviera en ese lugar, en esa temporada pero, al parecer por el diluvio que se estaba presentando fuera no imposible. La casa verde por suerte soportaría. El gran lago que se había convertido en un charco insignificante volvería a su orgulloso tamaño y los arboles florecerían nuevamente. Sin duda Aurora Ravenhurst disfrutaría de una deliciosa merienda acompañada del sonido armonioso de las enormes gotas de lluvia. Aurora observaba desde la ventana los charcos que ya se comenzaba a formar.
-Hija sigues ahí?-Se escuchó desde el otro lado de la bocina del teléfono.
-Ooh, si lo siento madre-sonrió-me distraje por un momento.
-Seguro que no vendrás?, es una verdadera pena.
-Madre, sé que es importante para ti que vaya. Créeme estoy segura.
-Bueno, bueno lo intente-se escuchó un suspiro de resignación-es una lástima. Mandaré tus saludos a tus hermanos. Y si es tan peligroso, no salgas.
-No, no saldré no se preocupe madre-sonrió-tengo todo lo que necesito. Si, cuídense.
Colgó el teléfono y se giró hacia la ventana, era tan hermoso el paisaje que aquel tranquilo lugar ofrecía. Volteó hacia la mesa y sonrió burlonamente.
-Sí, tengo todo lo que necesito-susurro sin deshacer la sonrisa de su rostro. Se acercó lentamente a la mesa. En ella se encontraba el cuerpo de un hombre desnudo. Amordazado, amarrado de pies y manos y además con algunos rasguños y varios golpes.
-No me había olvidado de usted, guapo.
Tomo el cuchillo y lo paso por el vientre desnudo del hombre, el cual a su vez comenzó a moverse intentando zafarse sin éxito, mientras lo miraba a los ojos y le acariciaba la mejilla.
-Debe de preguntarse por que hago esto la razón, cierto? Bueno podría decirle alguna historia convincente, inventarme algo pero no hay nada más que simple placer.
Ejerció presión al cuchillo cortando el torso del sujeto, el cual comenzó a moverse desesperadamente mientras la sangre corría de la herida hasta caer a la mesa. Aurora se regocijo ante la reacción del hombre, tomo el cuchillo y jugo con el mientras decidía que otro lugar cortar. Su mirada se detuvo en la entrepierna y sonrió.
-Es bobo preguntar, pero le gustaría que le cortara ya sabe… ahí?.
Acerco su mano al vientre del hombre y comenzó a bajar hasta la entrepierna con una sonrisa maliciosa en el rostro.
-Es broma-dijo con una sonrisa Aurora-le quitare esto quiero que conteste.
Paso las manos por el rostro de hombre y le quito la mordaza.
-Estás loca maldita perra!!!- grito el furioso.
-Cree?, tal vez tenga razón.
-Suéltame-le ordeno el-me soltaras.
Ella giro y observo por la ventana unos segundos.
-No-contesto- no te soltare, te matare y tirare tu cuerpo en algún sitio donde seguro lo encontraran dentro de tanto tiempo que nadie sabrá quien eres o quien eras-sonrió-tu familia, no querrá saber de ti, tus hijas no te recordaran y si lo hacen crecerán sintiendo odio por el hombre que golpeaba a su madre hasta dejarla inconsciente. Así que como te sientes ahora que sabes que vas a morir?.
-Maldita-grito nuevamente el.
Aurora tomo el cuchillo y se lo encajo en el estómago.
-Vi la camioneta de él, hace varios minutos fuera. Me hubiese gustado jugar más pero puede que este mi otra víctima afuera.
Aurora tomo la tetera con agua caliente y la sirvió en su taza favorita de color verde, colocándole después una bolsita de manzanilla. Había una gran mancha roja en la mesa y varias gotas en el suelo. Tomo un paño y lo mojo con agua y comenzó a tallar la mancha e hizo lo mismo con las pequeñas gotas del suelo. Termino y paso la mano por su frente mientras soltaba un suspiro de satisfacción. Dejo el paño y tomo la taza dándole un sorbo. No tardaría en llegar.
Se incorporo soltando un leve gemido de dolor. "Maldito arbol" penso mientras se llevaba la mano a la nuca, sintiendo algo espeso y caliente. Sangre sin duda intento visualizar algo lo que fuera para recuperar la vista, se encontraba mareado, adolorido y hambriento. Se desabrocho el cinturon de seguridad y abrio los botones uno a uno con movimientos torpes, observo el enorme ematoma nada estetico que empezaba cerca del hombro y terminaba por la cadera. La inequivocada prueba de que habia usado cinturon sino tal vez y solo tal vez hubiese salido volando por la ventana. Cerro los ojos varias veces y se llevo la mano la frete para frotarla avidamente, tratando de alejar el mareo, afortunadamente cedio ahora solo contaba con dolor y hambre. Intento estirarse y al instante sintio pequeñas punsadas en todo el cuerpo.
Miro a ambos lados, ningun alma se atreveria a salir con un clima asi, llovia a cantaros desde muy temprano.
Recordo entonces una pequeña casa verde que habia dejado un poco mas atras, ni hablar caminaria hasta ahi.
Afortunadamente no se habia equivocado, ahi estaba la casa verde, camino hasta ella tratando de no resbalarce con los charcos con el lodo, subio las escaleras y suspiro con tono cansado