jueves, 14 de julio de 2011

Society Enterprise

Capitulo II
1
Armisael estaciono la moto negra brillante y bajo de un salto quitándose los lentes de sol. Había vuelto al edificio de la Society Enterprise una vez que se había quitado a Exequiel de encima. Dispuesto a seguirle el rastro al malnacido que iba acompañado de la preciosa rubia. Una vez que ella se había alejado en busca de la farmacia él había puesto su atención en el chico observando las manchas de sangre en su blusa las cuales al principio no le habían interesado en lo más mínimo. Hasta que una leve brisa llevo el olor peculiar de Elene hasta sus fosas nasales, robóticamente se acercó al muchacho el cual abrió los ojos al instante y los clavos en los suyos. Mirándose con mutua rabia.
-Te lo concedo. –Dijo armisael con una risita burlona en los labios- al igual que la precisa rubia nunca bajas la guardia… aunque te estés muriendo, pedazo de mierda.
Se levantó con dificultad y camino hacia atrás para alejarse de él. Algo que le dio gracia, nunca estaría a salvo aunque estuviera en el infierno ahora que sabía que él había matado a Elene se lo haría pagar.
Entonces llego la rubia junto con Exequiel y se enfureció más, no los había sentido. Si seguía así haría cosas sin pensar y cometería errores.
Ahora estaba más calmado y podía pensar claramente. Camino hasta donde había estado recargado el chico acercando el rostro respiro profundo varias veces y se concentró en un olor en específico. El olor de él. Levanto la vista y observo el claro cielo. Volvió a bajarla y observo la calle, los cuerpos ya no estaban desperdigados como anteriormente. Así que Friedrich ya había pasado por ahí pensó mientras tiraba la colilla al suelo y la pisaba con la planta de la bota pulcramente cepillada.
Camino hasta la moto y se montó colocándose los lentes negros y arrancando el motor. Si él creía que se iba a librar fácil estaba equivocado pensó una vez que lo calizo el olor en el camino.
***
. . .
-Hermano quiero que lo veas. –dijo Lucy con voz chillona mientras que hacia un mohín adorable con la respingada nariz.
-Ya lo he visto todo. –dijo atragantándose al instante.
Sintió la mirada inquisitiva de la Sra. Douglas mezclada con curiosidad pero no pregunto sobre el incidente en el cuarto de baño. Algo que agradeció Baltazar en silencio. Lucy hizo un nuevo mohín y gruño mientras decía palabras que se supone que no debía saber por lo bajo. Haciendo que esta vez la que se atragantara fuera la mujer mientras soltaba una sonora carcajada.
-Hace mucho que no reía así, a plenitud. Sois dos hermanos muy peculiares. –dijo mientras se levantaba de la mesa y colocaba el plato en el lavabo.
Baltazar hizo lo mismo, lanzándole una mirada de soslayo a Lucy la cual jugaba con los chicharos. Ella levanto la mirada y entrecerró los ojos mientras que con el tenedor apuntaba a Baltazar.
                -Fue tu culpa, no me mires así.
El solo se encogió de hombros y salió de la casa en dirección a la camioneta esperando a Lucy. La vio salir seguida de la mujer la cual le dio unas bolsas y un abrazo. Lucy corrió hasta la camioneta y se paró frente a él.
                -Vamos entra, ya estoy mejor así que conduciré yo. –dijo mientras le abría la puerta del copiloto.
-De acuerdo. –dijo Lucy metiendo las bolsas en la parte de atrás. –son víveres la abuelita me las dio nos duraran varios días. Dice que salgamos de Texas, es donde esas cosas están atacando.
Baltazar asintió mientras prendía el motor y arrancaba.
- ¡Cuidaros! –escucharon el grito ronco de la Sra. Douglas mientras los despedía moviendo efusivamente la mano huesuda. Esa sería la última vez que la verían viva. 
3
El gobierno no ha podido tener respuestas claras sobre las muertes en Texas. Según el conteo de cuerpos se estima que hay más de 1200 muertos de los cuales según se dio a conocer el 88% eran menores de edad entre 13 y 17 años, de familias estables y por encima del promedio económico, se ha sabido también que de ese 88% el 86% eran niños adoptados. Entregados a sus familias gracias a la empresa familiar Society Enterprise. El 11% restante de los muertos no pasaban los 40 años y eran personas exitosas en los que lamentablemente se encuentra la diputada de congreso Melanie cortejo orgullo de muchos latinos que residen en USA la cual fue encontrada junto con su hija por su esposo, ambas como se informó muertas por causa desconocida. Entre los 1283 muertos no figuran los de Austin, aun no se sabe nada y se ha recomendado a los que tienen familiares en dicho condado tengan paciencia. Las autoridades ya van para allá en estos momentos…

Friedrich apago el televisor y se sentó en el borde del sofá color durazno. Pensativo, como gerente general de la Society Enterprise se estaba encargando de los cabos sueltos. Lamentablemente se había alentado un poco y “ellos” lo habían descubierto todo sobre la empresa, y ahora que se miraban amenazados aunque quisiera no podría detenerlos. “0jo por ojo” habían dicho en la junta general.
En eso él no se oponía pero había formas más sutiles de venganza que andar matando a diestra y siniestra cosa con la cual era más fácil ser descubierto. No cabía duda de que Aurora tenía razón, una vida al día…
-Friedrich, ya están las calles limpias. –dijo Elide entrando al despacho silenciosamente.
-Sí, gracias.
-Hay algo más… bueno a pesar que Sebastián hackeo los satélites del gobierno distorsionando los echo, no seremos descubiertos por eso. No se dieron cuenta del intruso en su base de datos pero si Armisael sigue suelto podría estropearlo.
Friedrich se acercó al mini bar y se sirvió un bourbon.
-Según Exequiel tuvo un pequeño percance con un desconocido a las afueras del edificio localizado en Austin, por alguna razón perdió el control… ni siquiera noto que la acompañante del desconocido era… bueno, una.
-Una, ¿está segura?… ¿está seguro Exequiel?
Elide asintió y se llevó la mano izquierda al cabello rojo acomodando un mechón tras la oreja.
-Dice que por eso se encontraba ahí, la sintió y quiso comprobar que lo era… en cuanto la vio todo estuvo aclarado. Hay algo más…
-Por dios, más… dime que es algo bueno…
-Es algo bueno. –dijo Elide automáticamente. Friedrich le hizo una seña para que continuara. –parece que ella no recuerda nada, no le sintió ni lo reconoció como uno de los nuestros además de eso parecía más preocupada por el desconocido humano al parecer que por los “suyos”.
Friedrich soltó un largo suspiro y camino hasta el escritorio sentándose en la elegante silla de cuero negro.
                -Dijiste que era algo bueno, donde le ves lo bueno…
-Usted me pidió que lo hiciera. Aunque si lo ve desde otro punto de vista es bueno… al no recordar nada no se pondrá en peligro. Aunque hay un tópico, el desconocido que la acompaña al ser seguramente en estos momentos perseguido por Armisael la pondrá en evidencia. Sabe que el rasgo que más destaca en Armisael es que nunca olvida… lo que conlleva el hecho de que jamás perdone. Un defecto para los humanos, ya veo por qué.
-Qué más da… puede que Armisael sea un egocéntrico pero nunca nos perjudicaría, no a los suyos.
Elide asintió mientras se sentaba en el sofá color durazno cruzando las largas piernas.
                -Tenía razón, aunque no directamente tiene algo que ver con una mujer…

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