El juego de la mala suerte
La pequeña e insignificante vida
1
La mala suerte si bien recuerdo estuvo en su apogeo esa tarde del 3 de marzo. La muerte no es un asunto de mala suerte, pero a partir de aquella vez las muertes fueron asuntos tan trillados que si no hubiese estado rodeada de partes desmembradas y aquellos inolvidables litros de sangre regada en el piso, me hubiese carcajeado como si estuviese viendo una película de terror con un bajo presupuesto. También lo hubiese hecho si dos de los muertos no hubiesen sido mi madre ni mi padrastro. No es que quisiera al Señor Longford, pero su hijo al igual que yo se quedó solo pero, ahora que lo pienso bien Sebastián no parecía nada asustado cuando sucedió lo de su padre.
***
-No deberías quejarte Sebastián... tu madre y yo pensamos que sería buena idea pasar tiempos juntos los cuatro, como la familia que hemos comenzado hacer-dijo el Señor Longford mientras miraba al pequeño Sebastián desde el espejo retrovisor.
Gire la cabeza y le mire mientras sonreía. Sebastián es pequeño en cuanto a edad, tiene 14 años sin embargo es más alto siendo que yo tengo 16, aun así me parecía que las cosas las veía y sigue viendo con tono reflexivo de un adulto responsable…
-Padre…-dije sin darme cuenta-yo me encargare de Sebastián, quiero conocerlo mejor. Podríamos dar una vuelta, solo nosotros 2?
Sentí la mirada del Señor Longford y mi madre, nunca antes le había dicho padre. Escuche la risita de Sebastián la cual trataba de reprimir.
-De acuerdo-dijo mi madre con tono de voz tranquilo.
Estacionaron y Salí del auto junto con mi hermano. Hace aproximadamente 6 meses mi madre había comenzado a salir con un hombre el cual es padre soltero, y hace 2 meses se casaron. Para mí fue muy apresurado.
-Tengo sed- escuche decir a Sebastián mientras se dirigía a la maquina se refrescos- Quieres uno?
-Sí, quiero un jugo- conteste, observe cuando se agacho para tomar las 2 latas y observe su mano cuando me paso el jugo de manzana. Una mano huesuda con dedos largos y finos, la mano de un chico en la pubertad- tome una decisión por ti, disculpa.
Me observo fijamente, abrió la lata de soda y di un trago sin apartar la vista de mí, mi nuevo hermano tenía unos grandes ojos felinos color avellana, penetrantes y astutos. Sostuve su mirada el tiempo que me la dirigió sonrió y dio 3 pasos hacia mí.
-Yo también quería pasar más tiempo contigo Elisabeth. Además era peligroso estar cerca a tu madre…
Se escuchó un fuerte estruendo, deje caer la lata y corrí hasta la carretera.
-No vayas Elisabeth!!!- escuche tras de mi pero le ignore. Corrí hasta el auto verde obscuro del Señor Longford, un gran camión estaba detenido un poco más al frente y en el camino había cuerpos, hombres decapitados y una gran mancha de sangre. El auto estaba impactado contra una alambrada, la cual no tenía ningún daño.
-Madre!!!- grite, observe más de cerca y las ventanas estaban manchadas de líquido marrón
Me acerque con dificultad y en el momento en que iba abrí la puerta una mano me detuvo. Era Sebastián.
-No lo toques es peligroso- dijo mientras apuntaba un cartel que se encontraba en la alambrada “ALTO VOLTAJE, PELIGRO”. Me zafé de su brazo empujándole.
-Eso es estúpido, nunca he sabido de algo así… no puede pasar nada. El auto no puede tener esa corriente es estúpido.
-No lo recuerdas- dijo con una sonrisa de enferma satisfacción mientras se acercaba más a la alambrada- supongo que tienes razón es imposible que un auto tome esa corriente, ya que tiene esas llantas… pero no lo sé no estoy seguro , más vale prevenir que lamentar…
Otro impacto se escuchó…
-No quieres a tu padre?, no lo quieres sacar de ahí- exclame enfadada, apuntando el auto verde. Observe la mirada fría e inmutable que dirigía hacia el auto. Cuando giro nuevamente hacia a mí lo hizo acercándose más.
-Sinceramente no me interesa ese tipo. Si te lo dijera no me creerías y me refiero a que él no era mi padre, nadie es mi padre debes de saber a qué me refiero- dijo dirigiéndome nuevamente esa mirada penetrante y astuta. Camino a un lado mío y me tomo fuertemente del brazo- ahora vámonos, no tardaran en venir se darán cuenta de que seguimos vivos.
-Quienes?
-Los civiles, los soldados y los zombis- dijo con una sonrisa burlona
2
Esa tarde las noticias giraban en torno a las innumerables muertes que se había registrado ese día 3 de marzo en toda Texas. Muertes sin lógica desde enormes carambolas hasta una mujer que se había muerto por culpa de un lente de contacto.